La hoja

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Se asustó, de momento, al creer que una gran hoja en el centro del pavimento era un animal muerto y podrido. Llegó a la casa cansada, esperando encontrar algo que aún no había empezado a buscar. Desde el balcón vio la montaña intensamente verde, intensamente inamovible. Intercambió algunas palabras con su madre, y organizó toda la casa. Hay tantas cosas y tan poco sitio, y todo el tiempo anda diciendo que no tiene nada. Pasó la noche, blanca y oscura, fría, incómoda, como una persona que se imagina dentro de un caracol. En la mañana, se preparó para regresar. Al pasar, vio el cadáver de un gran perro en el mismo lugar donde estuvo la hoja. Mil cuchillos sin punta le hicieron cosquillas cerca de una parte de su anatomía que, si tuviera que encontrar, la buscaría un poco más abajo de la garganta. Una lágrima prevaleció en la mejilla por un momento, suspendida por el mismísimo tiempo y eventualmente evaporada por el aire fétido.

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About echevel

Fanática de la cordialidad y el buen gusto.

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